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domingo, 27 de mayo de 2012


Hay una sola persona que podría cambiar mi mundo con un solo gesto, o mirada; eso es completamente loco de decir si me conoces de manera profunda. Para que te des una idea, soy una persona que en su vida tuvo pensado depender de otra manera, de ninguna manera ni en ninguna situación.
Pero un día corriente, demasiado tal vez, conocí sin quererlo así, a un chico. Era hermoso, intocable ante a algún defecto, tenía un brillo en los ojos que demostraba que de diez palabras que salieran de sus labios, once no debían ser tomadas enserio, y una actitud tan determinada que seduciría a cualquier mujer.
Las noches de verano que lloré por ese hombre, son incontables; a veces pienso que lo amo con tanta devoción que tendría que ser un crimen o algo que premiar, es un sentimiento que se forma como el humo de un cigarrillo que se empieza, y el hilo de esa bruma llega a convertirse en una ola en lo más profundo del océano, que azota cada vez con más fuerza con intenciones de que, en algún momento, sus aguas lleguen a la playa.
Y aunque nos unen más de una cosa, lo más importante es que lo amo como nunca amé a otra persona en esta tierra, hay millones de porqués, pero principalmente por ser diferentemente similar a mi, y aceptarme así de estúpida que soy.
Ahora, el hecho de pensar en toda una vida de nimias acciones suyas que se van a relacionar y/o repercutir en mi de una manera directa me hace sonreír, porque sé que va a seguir reproduciendolas de la misma forma hermosa que lo hace ahora.

sábado, 17 de marzo de 2012


Y mi nariz encajaba perfectamente en tu nariz, como mi mano en la tuya; no había ninguna duda que no podía ser tuya en más aspectos, o tal vez si. Tenes una facilidad para incrementar la regularidad de los latidos de mi corazón con una sola mirada o roce, lo que me hace pensar que posees el completo control de mi persona, y eso me asusta, sólo un poco.
La manera en la que miras a la nada o la que te ríes, o la simple manera en que manifiestas quién eres, te hace irresistible,me provoca morderte, golpearte, besarte, abrazarte, y sentimientos encontrados, que no tendría sentido describir. Y cuando hablas..sigo creyendo que haría cualquier cosa que esa voz dijera, sin importar que fuera, iría hasta el fin del mundo a buscar lo que esa voz, lo que la persona a la que pertenece quisiera, necesitara para ser feliz, porque nunca voy a poder devolverte todo lo que haces por mi cada día. 
Igualmente voy a intentar con todas mis fuerzas hacerte tan feliz como vos me haces todos los días, desde que me levanto hasta que me voy a dormir, porque sacas lo mejor de mi, y creo firmemente que si paso más tiempo con vos nunca más voy a estar mal.
Y, oh, el dios en el que creas, sabrá muy bien que fuiste echo para mi en todos los aspectos posibles, porque puede que yo no sea perfecta, pero se que de alguna manera extraña soy tan perfecta para vos, como vos para mi. Si fuéramos dos piezas de rompecabezas nos compenetraríamos y formaríamos una, y todo ser resume en el hecho de que nunca encontré a alguien tan igual y a la vez distinto que yo, alguien que me haga sentir tan viva otra vez


martes, 6 de marzo de 2012

Por momentos nos quedábamos mudos, las palabras dejaban de salir, se convertían de un murmullo suave a perderse en la nada, y con sólo mirarnos decíamos todo, sin necesidad de gastar palabras que ni siquiera estaban a la altura de nuestros sentimientos.
Tus ojos podían iluminarme cuando me sentía deprimida, y esa sonrisa descolgada que esbozabas cada vez que pensabas cosas nimias, y sin el menor sentido. A veces, me inundaba la fuerza de atracción, o la determinación propia de cada uno que se fusionaba suavemente al conectarnos.
Tienes una presencia asfixiante, que llena el lugar, creo que si entraras en una habitación llena de gente, estos se callarían y te admirarían, porque no hay otro como tú en el mundo entero. No hay quién me haga reír y llorar al mismo tiempo, quién me haga tan feliz como vos.

miércoles, 22 de febrero de 2012


Su voz.
Me quedé pensando, mientras sonreía, en que no era posible que alguien hubiese podido crear tal hermoso sonido. Era imposible resistirse a tal composición, a esa melodía indefinida que cuando formaba letras, palabras, oraciones podía hacerme reir, llorar o volverme impotente.
En el fondo admitía que no importaba lo que esa voz expresara, no me hubiese importado que me haya dicho un te odio lleno de sentimiento negativo, o un  no quiero verte nunca; seguiría embobada en la forma en que sus labios se muevían y dejaban salir ese sonido. Por momentos me perdía en la belleza de cómo sonaba, y no comprendía las cosas que decía, pero no importa, nada importa cuando me pierdo en sus ojos.
Solía ser paranoica en el hecho de mirar a gente a los ojos, me hacía creer que me iban a robar el alma. Algo estupido, ahora que lo pienso, ya que carezco de alma, como de corazón, pero eso creía yo, que iba a ser atacada por algún cleptómano de almas. Debo admitir que no tengo miedo de mirar en sus ojos, su color era suave, y cada vez que me sumergía en ellos podía sentir una fuerza extraña retorcer mi estómago y atraerme hacia él.
No me importaba si mi no-alma iba a ser robada, porque iba a ser robada por él.

lunes, 20 de febrero de 2012


El césped en el que estábamos recostados se encontraba mojado y sucio, pero eso no importaba demasiado.
El clima frío era una comodidad, un lujo que habíamos podido darnos; las nubes que se alzaban sobre nosotros obstruían el paso de la luz del sol provocando que el cielo se viera de un monótono color gris, algo reconfortante. A lo lejos se divisaban inmensos campos color violeta, el mismo variaba según las zonas, pero eso daba igual porque ella sólo tenía ojos para él.
Mi mirada estaba clavada inmóvil y sin vergüenza o temor en su todo ser, en la presencia positivamente divina y la ausencia que emanaba desde lo más profundo de esa persona de contexión delgada y movimientos indiferentes. Con solo observarlo podía decir que varios pensamientos de todo tipo se filtraban cada vez más rápido por su cerebro, y yo, ávida por saber de qué trataban me dedicaba a admirar cada una de sus facciones en busca de una respuesta válida a ese sentimiento vago pero profundo que se generaba en mi interior cuando pasaba de observar sus ojos, directamente a sus labios entreabiertos por el desconcierto que alguna idea loca que sólo él entendía le producía.
Giró la cabeza repentinamente, y al mirarme pude sentir cómo mi corazón se salteaba un latido, y luego seguía su curso, reproduciendo una irregular melodía.
Apenas mis ojos volvieron a encontrarse con los suyos, desvié la mirada como si quemase, y, en cambio, la fijé en un árbol.
Era alto e imponente, sus ramas y raíces se retorcían en busca de luz, y, si tenían suerte, agua. Había una aureola algo macabra a su alrededor, con sus ramas enredándose entre sí y las finas hojas tocándose delicadamente, mientras se mecían leves bajo ese viento seco e invernal.
Sentí la necesidad de voltearme e inundarme con lo tranquilizante de su presencia, y cuando, tímidamente, lo hice me encontré con su mirada clavada en la mía.  Otro latido que se perdió en algún lugar profundo de mi, otra vez ese sentimiento de parálisis que se sentía como un calambre: abrumador al principio, pero se esfumaba con el tiempo.
Había una duda que me carcomía y vivía en mi cabeza desde que mis ojos se habían posado en él por primera vez...¿Sabía en verdad lo perfecto que era?¿Era consciente de que todo lo que lo rodeaba era vago y para nada atractivo comparado con su sola presencia?
Cuando sus ojos acariciaron los míos fue como si pudiese contemplar mi alma, con todos sus defectos y virtudes, y me hundí sin miedo en la fosa sin fin que significaba su mirada, sintiéndome vacía al ver que no tenía fin, ya que todo lo que era, fui, y probablemente, sería, estaba plasmado en una sola persona que no era yo.
Eramos dos seres humanos igualmente diferentes. Nuestras principales diferencias estaban basadas en el sexo y la edad, aunque podría decirse 'sexo y altura'. Su rebeldía y encanto lo definían de una manera levemente sensual, y lo único que me definía era la determinación a no perderlo nunca.
Una sonrisa tonta se escapó de mis labios al observarlo por un período de tiempo indeterminado, pudiendo así confirmar lo hermoso que era cuando perdía el hilo y su mirada colgaba ausente de la mía, vagando entre pensamientos y lo que quién sabe su cerebro le decía.
Eso no me molestaba ni parecía extraño, mi cerebro también me hablaba pero si..oh, si tuviera su voz.. le haría caso más seguido, y más de una vez escucharía algún que otro monólogo que tuviera para decirme.
Y, una vez más me volví a perder en la leve curva de sus labios, en el sólo pensar de acariciarlos suavemente me hizo estremecer. Había algo cautivador en la manera en que los movía al hablar, y otra sonrisa se asomó.
Estaba hipnotizada ante él. Su manera de pensar era más que reconfortante y la forma en que exteriorizaba su personalidad era sutilmente provocadora. Cada movimiento parecía carecer de anticipación, pero a la vez era tan meticuloso.
Sí, definitivamente algo en su interior debía afirmarle con mucha razón que era la perfección.